El año que viene se cumplirán 10 años desde el 15M.
¿Dónde está la democracia participativa asamblearia?¿Dónde quedo la nueva política?
En nuestra democracia solo han cambiado las siglas y los logotipos, porque el sistema con mayusculas sigue funcionando igual que antes: Partitocracia de lider absolutista y crispación continua, basado en populismos, en ytumases y en ejércitos de fanboys raudos a señalar la paja en el ojo ajeno mientras defienden que la viga en el ojo propio es una obra de arte.
No estoy culpando al 15M, sino una sociedad que no ha preparado ciudadanos capaces de pensar por si mismos, los cuales de pronto no tienen a la tele para decirles lo que pensar, sino que se retroalimentan unos a otros en las redes sociales y sus cámaras de resonancia polarizadoras.
Si el 15M hubiera funcionado ahora tendríamos una democracia funcional y el pueblo habría recuperado la soberanía.
Si hemos aprendido alguna lección, sobre los errores cometidos, podríamos intentarlo otra vez.
Tal vez un error fue pasar de un programa de minimo común, a un programa de mis cojones morenos, en el que la revolución será como yo digo, o no será.
Evidentemente la revolución no fue, porque si me quieres imponer tu agenda, o aceptas tú la mía o me largo.
Se impuso una única voz, no porque fuese la mejor ni la que aglutinaba más sensibildades, sino porque era la que tenía tablas en el asamblearismo y sabía trabajárselo.
Y todos los demás se fueron para casa.
Al menos ese es mi análisis del fracaso del 15M.
Si nos vemos en la plaza el 15M del 2021, por favor, ceñios al programa de mínimos consistente en cambiar el sistema político.
Cuando tengamos un sistema político justo, ya podremos debatir las ideas y buscar soluciones.