A la hora de diseñar herramientas de trabajo, la interfaz gráfica no debe ser diseñada tan solo en función de los objetivos y criterios de UX, sino más bien en los de UP.

Cuando digo UP, hablo de user-productivity, y me refiero al conjuto de ideas, paradigmas y buenas prácticas que incrementan la productividad de las herramientas.

Si bien debes tomar diferentes caminos según la herramienta que hagas o el tipo de usuarios a los que se dirija, quiero compartir contigo algunas reglas comunes que te ayudarán a cumplir tus objetivos.

1- Diseña workflowcentricamente, el workflow en el centro de todo.

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Photo by Mike Lewis HeadSmart Media / Unsplash

Tu diseño debe conducir a tus usuarios a fluir de forma natural en un workflow, valga la redundancia.

Debes penalizar a tus usuarios cuando hagan aquellas acciones que se supone no deben hacer e incentivarlos a hacer aquellas otras que quieres que hagan. Las penalizaciones e incentivos deben formar parte del diseño, bien mediante la dificultad o sencilles de realizar las diferentes acciones, bien haciendolas más o menos visibles, o por cualquier método que se te ocurra.

Sé creativo.

2- Evita el ruido. Casi todo es ruido.

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Si sabes UX sabrás que debes evitar el ruido, pero en UP ruído es cualquier cosa que no tenga que ver con el paso actual del usuario en el workflow.

Puede resultar contraintuitivo que para mejorar la productividad debas eliminar por ejemplo la opción para saltar rápidamente con un click entre tareas no relaccionadas directamente, pero piénsalo, si tus usuarios no necesitan saltar rápidamente entre tareas no relaccionadas es mejor considerar como ruido ese menú y tratar de que se centren en su tarea actual, aunque eso signifique que en algunas ocasiones tengan que cerrar la tarea y navegar hacia arriba y hacia abajo por vistas y menús hasta que lleguen a su destino.

3- Busca la consistencia interna

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Photo by John Mark Arnold / Unsplash

Debes tratar de que la forma en la que usuarios interactuan con tu herramienta sea la misma en toda ella.

Sólo se debería romper la consistencia por una muy buena razón, y el hecho de que la herramienta esté siendo diseñada por diferentes personas o equipos no es una buena razón.

En el caso de que varias herramientas de una misma suite, estén siendo diseñadas por diferentes equipos es absolutamente imprescindible que hablen entre ellos y alcancen un consenso inviolable.

4- Incluye mecanismos para trabajo en equipo

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Photo by BRUNO CERVERA / Unsplash

Trabajo en equipo no es que varias personas trabajen en la misma tarea de forma simultánea en tiempo real. Eso es sólo una forma concreta de trabajo en equipo.

Trabajar en equipo, colaborar, es también delegar,  supervisar, retroalimentar, turnarse, y para todas esas cosas resulta mucho más conveniente y sencillo que la herramienta de trabajo incluya la opción de compartir estado.

La opción de compartir el estado resultará muy beneficiosa para la amplia mayoría de las tareas que tus usuarios van a hacer, incluso para el trabajo individual pues le permite a los usuarios cambiar de dispositivo y continar su tarea.

5- Busca la belleza

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Photo by Mar Bustos / Unsplash

Los seres humanos disfrutamos y sacamos provecho de la belleza hasta el punto de que somos propensos a rendir mejor en un lugar acogedor y seguro que en uno hostil.

Si logras que tus usuarios estén deseosos de trabajar con tu herramienta lo harán con el mejor estado de ánimo posible y serán todo lo productivos que pueden ser.

Por contra, si haces que tus usuarios odien cada segundo que pasan trabajando con tu herramienta, tratarán de evitarla a toda costa postergando sus tareas el mayor tiempo posible.