Concepto

Definimos economía colaborativa como aquella que comprende las interacciones económicas en las que los participantes tienen interés en obtener ventajas ajenas a la acumulación mesurable de valor de cambio.

Esto implica que las ventajas son inmediatas y directas, o consisten en la esperanza de ser correspondidas en el futuro.

Por contra, cuando la ventaja que se pretende obtener tiene forma de valor de cambio mesurable, la interacción pertenece al ámbito de la economía de mercado.

Aplicando este criterio, podemos encontrar la presencia de interacciones del ámbito de la “Economía colaborativa” en todas las sociedades humanas desde el paleolítico hasta nuestros días, por lo cual no estamos ante un fenómeno nuevo, sino ante un nombre nuevo para un fenómeno tan antiguo como la humanidad misma.

Ejemplos tradicionales

En mi tierra, tenemos (o más bien teníamos) varias manifestaciones culturales que pueden catalogarse como “economía colaborativa”, que son esfoyaza, andecha, esvilla, garrotiada y matancío; consistentes en la ayuda mutua que se prestan los vecinos para el desarrollo de diversas labores agrícolas, a cambio de: el sustento del día, una muestra (muchas veces simbólica) de la producción, y la reciprocidad en las mismas u otras labores agrícolas.

Antes de la mecanización de la agricultura y la ganadería, era necesaria la existencia de este tipo de fiestas de economía colaborativa, para sacar adelante aquellas tareas que requerían una fuerza de trabajo superior a la que una familia podía desarrollar.

Estas fiestas constituían, además, un sistema de redistribución solidario con el cual las familias que hubieran tenido malas cosechas recibían a través de esa muestra (ya no simbólica sino importante), el sustento necesario para sobrevivir, lo cual también encaja perfectamente en la definición de economía colaborativa.

Ejemplos actuales

Casos evidentes (sin dinero):

couchsurfing

Consiste en personas que hospedan a otras en sus casas a cambio de absolutamente nada.

Los huéspedes consiguen así viajar por menos dinero, disfrutando de una experiencia turística más “auténtica”, conociendo y conviviendo con nativos, con los que muchas veces comparte además intereses y aficiones.

Las ventajas que obtiene el anfitrión son conocer gente y socializar con personas muy diferentes, aumentar su status y tener más posibilidades de ser hospedado por otros anfitriones.

trustedhousesitters

Consiste en que unas personas ceden sus viviendas a otras para que cuiden de sus mascotas en su ausencia.

Quien cede su casa consigue tener a un guardés que cuide de su propiedad y sus mascotas en su ausencia.

El guardés disfruta de alojamiento gratuito en lugares exóticos a los que viajar.

Casos claros (sin cubrir costes)

Blablacar, amoevens

Consiste en que varios usuarios comparten los gastos de un desplazamiento interurbano en el vehículo particular de uno de ellos.

La ventaja que obtienen todos ellos es un ahorro en el coste del viaje, conocer personas muy diferentes, conseguir unos horarios y unos puntos de inicio y destino más convenientes, y realizar un viaje más entretenido.

El pago que los pasajeros hacen al conductor podría hacernos pensar que se trata de economía de mercado, pero teniendo en cuenta que no se cubren los costes del desplazamiento y que el desplazamiento es el objetivo principal del conductor, está claro que es economía colaborativa.

Casos controvertidos (amortización y mantenimiento)

airbnb (no profesionales)

Consiste en que un propietario de una vivienda que o bien es su domicilio, o bien su vivienda vacacional, la alquila por días, completa o por habitaciones, con el fin de compartir los costes de amortización y gastos de mantenimiento.

Hay quien con mucha razón y buenos argumentos defiende que los ingresos para una amortización, producen un enriquecimiento, y por lo tanto un lucro.

No obstante, la definición de lucro es bastante abierta y en ocasiones se interpreta de maneras bastante extremas que podrían conducir a interpretar como lucro algunos ejemplos actuales y tradicionales en los que el consenso general no ve lucro alguno. Por ello, en la definición de economía colaborativa no he empleado el concepto de lucro, sino el de acumulación mesurable de valor de cambio.

Cuando se usa airbnb de un modo no profesional, bajo el criterio de que los ingresos totales no superan los costes y gastos de amortización, no se trata de economía de mercado sino de economía colaborativa.

Ejemplos de economía no colaborativa

Casos claros, (economía sumergida)

uber, deliveroo, glovo

Consiste en que personas realizan una actividad laboral como fuente de ingresos principal o secundaria.

El ingreso no es complementario a una actividad que iban a realizar de todos modos, sino el estímulo para realizar la actividad que de otro modo no harían.

airbnb (inversión inmobiliaria)

Consiste en que un propietario de viviendas destinadas a su explotación económica (no son su vivienda principal ni su vivienda vacacional) utiliza airbnb en exclusiva o en combinación con otras plataformas, para acceder a un mercado de alquileres vacacionales o temporales.

Funcionamiento de los sistemas económicos colaborativos

Un factor clave en los sistemas económicos colaborativos es la gestión de la confianza y la reciprocidad.

La manera en la que un sistema económico gestiona la confianza depende de sus necesidades de alcance y escala, así como del estado sociocultural y tecnológico del grupo humano que desarrolla dicho sistema.

Sistemas psicobiológicos

Son sistemas con un alcance muy grande (la colaboración puede ser muy amplia e intensa) y a muy pequeña escala (se limitan al ámbito familiar, amical o vecinal en poblaciones pequeñas) que funcionan directamente sobre las características psicobiológicas del ser humano, sin necesidad de recurrir a artificios culturales o tecnológicos.

Esta clase de sistemas, se basan en que la satisfacción que obtenemos al ayudar a las personas que forman parte de nuestros entornos cercanos, a las que conocemos incluso aunque sea de vista, y de las que sabemos que podremos acudir a ellas cuando necesitemos ayuda.

Sistemas socioculturales

Son sistemas con un alcance reducido y a una escala amplia, que permite interacciones entre desconocidos cuando uno de ellos está en ciertas situaciones de necesidad, de las que otro, con capacidad de ayudar, es consciente.

Estos sistemas se sustentan en la moral, tanto en su rasgos externos (la honra, la palabra, etc.) como en sus rasgos internos (el honor, la conciencia, etc.), independientemente de que el origen de las normas morales sean de carácter religioso o consuetudinario.

Sistemas tecnológicos

Estos sistemas, propios de las sociedades de la información, tienen un alcance considerable y una escala inmensa pues nos permiten confiar en un desconocido del otro rincón del mundo como si fuera un vecino de nuestro barrio al que conocemos de vista.

Se basan en que los usuarios están perfectamente identificados, e incentivados a tener un comportamiento ejemplar para así tener un buen estatus dentro de la plataforma que les permita disfrutar de más y mayores colaboraciones.

La amplísima mayoría de la gente es buena gente, y las personas que no lo sean quedarán rápidamente identificadas y excluidas del sistema.

Economía colaborativa dentro de un sistema capitalista

Como hemos visto, la economía colaborativa ha existido durante toda la historia de la humanidad, conviviendo y complementando los sistemas económicos de cada momento histórico.

No iba a ser diferente ahora, sólo porque la tecnología que la sustenta sea capaz de unos alcances y escalas nunca vistos.

La economía colaborativa complementa a la economía de mercado, posibilitando el desarrollo de actividades económicas que no son rentables desde la lógica del mercado, pues es capaz de solucionar problemas para los que el mercado no puede dar respuesta de un modo eficiente.

Otra manera de verlo, es que la respuesta eficiente del mercado a dichos problemas es poner a disposición de la sociedad las plataformas tecnológicas necesarias para dotarla de los sistemas de economía colaborativa que los solucione.

En ocasiones, puede haber competencia entre las soluciones de mercado y las colaborativas, cuando se trata de servicios sustitutivos; pero siendo la competencia uno de los pilares en los que se sustenta el progreso, es difícil comprender las posturas reaccionarias, salvo en aquellos casos donde una falsa economía colaborativa hace una competencia desleal, y por tanto, dañina para la sociedad, el progreso, la economía y el mercado.

En la defensa del interés general, del progreso, de la economía, del mercado y de toda la sociedad, se debe defender la competencia legítima y sana, pues hace que nuestras empresas sean mejores y más competitivas internacionalmente y que nuestras sociedades disfruten de mejores productos y servicios que satisfagan más necesidades de más personas; para ello es también de vital importancia luchar contra la competencia desleal que pueda producirse desde cualquier ámbito.

Las empresas de economía colaborativa

Hay que diferenciar la actividad económica que realizan los usuarios de una plataforma tecnológica para la economía colaborativa, de la actividad económica que realiza la empresa que gestiona dicha plataforma.

Forman parte del ámbito de la economía colaborativa, las interacciones económicas que realizan los usuarios entre sí.

Forman parte del ámbito de la economía de mercado, las interacciones económicas entre los usuarios y la plataforma (la empresa que la gestiona) y las interacciones económicas entre la plataforma y sus proveedores.

La vocación empresarial de los gestores de la plataforma no desvirtúa el carácter colaborativo de las relaciones económicas que se realizan bajo el amparo tecnológico de su plataforma, pero del mismo modo, la vocación colaborativa de los usuarios no cambia el hecho de que la empresa gestora realiza una actividad económica de mercado, y por lo tanto debe estar, en lo concerniente al desarrollo de su propia actividad, sujeta a las mismas obligaciones legales y fiscales que el resto de empresas, no así en lo concerniente a la actividad que desarrollen los usuarios entre sí.

Competencia sana y legítima

Es bastante habitual, e incluso comprensible, que en un sector cunda el pánico y salten todas las alarmas ante las previsiones más catastrofistas y apocalípticas, ante la aparición de nuevos competidores con carácter disruptivo.

La realidad es que, cuando se trata de competencia sana y legítima, dichas previsiones siempre son completamente desproporcionadas y erróneas, pues la experiencia demuestra que la competencia incentiva la búsqueda de excelencia y que dichos nuevos competidores disruptivos no destruyen el sector aniquilando a los competidores clásicos, sino que les obliga a ejercitar el muchas veces el atrofiado músculo de la innovación, redundando en una mayor actividad y una mayor satisfacción de las necesidades de los consumidores.

Tanto es así, que incluso en el caso de la competencia desleal e ilegítima podemos observar cómo los competidores honrados responden al ataque mejorando sus productos y servicios ante la lentitud de las administraciones públicas para defender sus derechos; no obstante, a diferencia de la competencia sana y legítima, la competencia desleal es contraria al interés general como veremos más adelante.

Necesidades y nichos de mercado por descubrir

En ocasiones la lógica del mercado pasa por alto, o no puede satisfacer,  algunas necesidades humanas, bien porque no parece posible un modelo de negocio en torno a ellas , bien porque  son contrarias o excluyentes al concepto de comercio, bien porque ya están siendo satisfechas por sistemas ajenos al mercado.

En esta clase de nichos y necesidades, la economía colaborativa puede ser el único modelo viable para satisfacer la necesidad.

Puede darse la circunstancia de que la solución que la economía colaborativa aporta a una necesidad que cae fuera de la lógica del mercado, sea también sustitutoria de una necesidad que sí está cubierta por el mercado.

En tal caso, ¿es mejor para el interés general que desde el poder político se tomen medidas proteccionistas a la economía de mercado, o es mejor que se defienda a un tiempo el concepto de competencia y la solución a esa necesidad que el mercado no puede satisfacer?

Es imposible dar una respuesta absoluta, pues para cada caso concreto sería necesario realizar un análisis profundo y amplio, pero de forma general la historia demuestra que para defender el interés general hay que proteger la innovación, la competencia, más aún cuando esto hace que haya menos necesidades sin satisfacer.

Falsa economía colaborativa

Falsa economía colaborativa es aquella que parece economía colaborativa porque existe una supuesta horizontalidad entre usuarios-productores y usuarios-consumidores los cuales se relacionan directamente a través de una aplicación informática, pero que en realidad es una economía de mercado en la cual el papel de la plataforma no es la mediación entre partes iguales sino la prestación del servicio final a los usuarios-consumidores a través de unos usuarios-productores que son desde un punto de vista material trabajadores de la plataforma.

El criterio principal para determinar si algo es economía colaborativa o falsa economía colaborativa es la finalidad para los usuarios-productores.

Cuando los usuarios-productores utilizan la plataforma como una forma para ganarse la vida, es sin duda alguna falsa economía colaborativa.

Cuando los usuarios-productores utilizan la plataforma como una forma para ahorrar dinero, compartir costes, u obtener beneficios inmateriales como vivencias o socialización, es sin duda alguna economía colaborativa.

Lamentablemente dada la situación de necesidad y explotación que sufren los usuarios-productores de algunas de estás plataformas sun ingresos distan mucho de ser suficientes para ganarse la vida con la actividad que desarrollan.

Es muy posible que nos encontremos ante una falsa economía colaborativa si tiene una o varias de las siguientes características:

  • La plataforma los empareja a su discreción dando poca o escasa opción a los usuarios-productores a negar el servicio.
  • La plataforma exige a sus usuarios-productores ciertas horas u horarios,
  • Los usuarios-productores no pueden establecer sus tarifas sino que es la plataforma quien las marca.
  • La plataforma capta usuarios-productores con promesas de ingresos.
  • Los usuarios-productores deben ofrecer el servicio siguiendo las normas de identidad corporativa que marca la plataforma.
  • Hay algún esquema de captación piramidal de usuarios-productores.

Competencia desleal

La competencia es una de los pilares fundamentales del mercado y del progreso, pues impulsa la innovación y la mejora continua que de forma incremental son capaces de llevar a la humanidad a unas cotas de desarrollo inigualables para cualquier otro sistema.

Por ello no se debe frenar la economía colaborativa bajo la premisa de que es competencia para la economía de mercado.

Cosa muy diferente ocurre cuando hablamos de competencia desleal, que es aquella que obtiene su ventaja competitiva a base de externalidades negativas, prácticas ilegales o comportamientos deshonestos, de modo que daña a los competidores que juegan limpio.

La falsa economía colaborativa es competencia desleal porque incurre en toda clase de ilegalidades laborales, fiscales y regulatorias generando con ello externalidades negativas en forma de explotación laboral, precariedad, déficit fiscal, y toda clase de molestias que puedan acarrear el incumplimiento de las regulaciones y normativas que defienden el interés general frente al afán de lucro desmedido.

Es bien posible mediante la innovación y la transformación digital ser capaz de obtener una ventaja competitiva legítima sustentada por ejemplo en una optimización de la eficiencia de los procesos productivos en función de una gestión de la demanda más precisa, o en una mejora del producto o servicio de forma directa o indirecta.

Este es el tipo de competencia que sirve de acicate para que las ruedas del progreso y del crecimiento económico sigan girando, pero no debemos permitir la existencia de competidores que se sustenten en la explotación laboral, ecológica, el fraude fiscal, incluso aunque ofrezcan alguna mejora del producto o los procesos.

Si gestionar la producción y la demanda a través de una plataforma tecnológica conectando de forma directa a productores y consumidores es más eficiente que el modelo tradicional, las empresas que recurran a este modelo innovador pueden competir cumpliendo las regulaciones laborales, fiscales, ambientales, etc.

Si para poder competir necesitan evadir impuestos y que sus trabajadores no estén dados de alta en la seguridad social, es que su modelo innovador no supone una mejora real suficiente con respecto al tradicional.

Conclusión

La economía colaborativa es un fenómeno connatural al carácter social de la especie humana, que gracias a las nuevas tecnologías puede satisfacer de forma óptima necesidades que estaban completa o parcialmente insatisfechas.

En ocasiones la economía colaborativa entrará en competencia con la economía de mercado, lo cual es positivo para ambas, y lo que es más importante aún para la sociedad en su conjunto.

Hay que proteger a la economía de mercado y a la economía colaborativa de la falsa economía colaborativa, pues su modelo depredador atenta contra contra la competencia, la innovación, el progreso y el interés general, y para ello es importante saber diferenciar la economía colaborativa de la falsa economía colaborativa.