Quejábase de la falta de talento un gurú cuyo talento era mezclar conceptos abstractos sin entenderlos realmente ante un público que acostumbrado a lo concreto quedaba deslumbrado por tal despliegue de intelectualidad pop.

Hizo un espectáculo grandilocuente y efectista de humo y espejos conceptuales con el que encandilar a una audiencia que se esforzaba por aparentar tener la capacidad intelectual para asimilar un pensamiento de tamaño nivel de profundidad y abstracción.

Y realmente el público no era una panda de ignorantes ni mucho menos, sino más bien todo lo contrario, pero se encontraban muy fuera de su campo.

Eran personas muy valiosas y muy capaces, cuya área de experiencia era el derecho y la gestión, que se vieron desbordados por un discurso para hackers, tecno-teólogos y filósofos ciberpunk, el cual dio comienzo con un planteamiento completamente equivocado sobre las topologias de red que a mí me puso sobre aviso de lo que vendría a continuación pero que dejó a los demás indefensos en modo "no sé qué me dice este experto pero suena muy bien"

Ese gurú, prestidigitador de los PowerPoint, sedujo a su audiencia con un discurso que no podían comprender, carente de sentido y plagado de errores sólo para colarles una serie de puntos clave que sí podían comprender, asumiendo que estaban sostenidos por toda una lógica muy poderosa y elitista de la que se querían sentir parte.

Uno de los goles que les marcó por toda la escuadra fue que el problema de España era la falta de talento tecnológico por lo que la solución era importar ingenieros de la India etc.

Lo cual no sólo es falso, sino que es insultante para todos aquellos que tienen el potencial de hacer posible lo increíble pero que se encuentran con todas las puertas cerradas.

En España hay mucho más talento del que el ecosistema (corporaciones, inversores, administraciones públicas, etc.) es capaz de gestionar.

No falta talento, falta la capacidad para descubrir ese talento y permitir que ponga de manifiesto su potencial.

Yo puedo reivindicar nuestro talento y denunciar nuestro fracaso para explotarlo desde la legitimidad que me da formar parte de una empresa que lo demuestra y conocer otras muchas que lo demuestran también.

Son empresas formadas por personas que durante toda su vida se han encontrado con todas y cada una de las puertas cerradas, y que han logrado demostrar que tenían talento suficiente para crear empresas punteras que lanzan productos no sólo impecables desde el punto de vista tecnológico, sino que tienen éxito internacionalmente.

Es cierto que hemos tenido que salir fuera para tener éxito, pero no hemos salido fuera en busca de talento, sino en busca de personas que confiasen en el talento y apostasen por él.

El problema de España no es que haga falta talento.

El problema de España es que el ecosistema es incapaz de aprovechar el inmenso talento que hay.

Si bien tengo mis ideas sobre cuál es la solución, no es mi intención defender aquí ninguna de ellas.

El objetivo del artículo es defender el diagnóstico correcto, porque cualquier solución que parta de un diagnóstico incorrecto está condenada a fracasar.

Si estamos de acuerdo en el diagnóstico, podremos trabajar en un remedio.

Si alguien aún piensa que falta talento, le invito a que se dé una vuelta por nuestras universidades y centros de coworking.

El diagnóstico es: en España abunda el talento pero el ecosistema le cierra la posibilidad de desarrollar su potencial.