Nosotros los tecnólogos, tenemos un martillo con el que nos encanta liarnos a martillazos con todos los clavos que vemos, en este caso me enfrentaba yo a la escalabilidad de la administración de una plataforma.

A la hora de decidir hasta donde se automatiza, la decisión adecuada es aquella que máximiza el beneficio en función del coste, como siempre, y como no podría ser de otra forma, ya he automatizado muchas de las labores de administración de los clusters que levanto para mis proyectos en mi stack tecnológico de cabecera.

El dilema surge cuando me enfrento a la escalabilidad de un sistema que compartirán muchos clientes sin ser multitenant. Es decir, no se trata de un sistema en el que todos los clientes comparten los mismos recursos, sino de uno en el que para cada cliente se levanta unos servidores dedicados, su balanceador de carga dedicado y una base de datos dedicada.

Con mi nivel de automatización puedo administrar cinco, o diez, o puede que veinte clientes, pero las partes no automatizadas suponen un consumo de tiempo que se detrae del que tengo disponible para el resto de cosas que debo hacer, y que puede incluso superar por acumulación la totalidad del tiempo de que dispongo.

Saco mi martillo, y me pongo a dar martillazos. ¡Esto lo resuelvo yo con código!, y me pongo a diseñar la madre de todos los sistemas autoadministrados...

Pero depronto, mi entusiasmo se ve ensombrecido por la certeza de que estoy haciendo el gilipollas, que no necesito un martillo sino otra clase de herramienta...

¿Cuánto tiempo me va a llevar automatizar todo hasta garantizar que yo sólo puedo gestionar cien clientes o mil clientes?

Teniendo en cuenta lo que me paga cada cliente ¿Por qué no escalar contratando gente? Sobremanera teniendo en cuenta de que ya dispongo de una automatización suficiente para satisfacer mis criterios de comodidad, productividad y de prevención de errores.

En estos momentos debo invertir mi recurso más valioso, que es mi tiempo, en mejorar el valor de cara al usuario y no en reducir los costes de una escalabilidad que ya es muy buena, porque tenga un recurso limitado "mi tiempo" que puede ser fácilmente sustituído por un recurso altamente disponible "el tiempo de trabajadores cualificados"

Si llega el día en que tengo que reducir los costes hasta el punto de que necesite aumentar la automatización para reducir la cantidad de ayuda humana que necesito, ya me encargaré de mejorar el sistema, o puede que incluso ya contrate a alguien que se encargue de hacerlo.

Y para finalizar me pregunto si tras cada automatización en toda clase de industria se ha tenido sólo en cuenta el ahorro en costes o se ha pensado también en el valor que aporta o detrae la automatización.

Un caso claro dónde posiblemente se haya cometido un error es el de las centralitas automatizadas, y con toda seguridad habrá más casos.