Bajo la aparente forma de la conformación sociohistórica subyace una dinámica sutil que impregna de legitimidad natural cualquier fenómeno socio-evolutivo previo al análisis y al meta análisis.

Pero dicha apariencia puede quedarse simplemente en lo estético, lo paraestético o incluso lo subjetivo emocional, si tenemos en cuenta la evolución de los marcos psicologicos de referencia como pueden ser desde las definiciones conceptuales a los paradigmas y sistemas de pensamiento.

A fin de cuentas, si algo hemos aprendido del postmodernismo es que no hay ninguna verdad absoluta, sobremanera cuando se deconstruye el concepto mismo de la verdad para alcanzar cuotas de consciencia próximas a las que alcanzan los neo-chamanes en sus viajes lisérgicos.

En una palabra, es cierto que los filósofos en 100 años son calvos.

En otra palabra, nos vamos a la mierda con esta intelectualidad vacía y estéril.