Una consecuencia positiva del auge del populismo de derecha es que facilita la labor de hacer un análisis desideologizado del fenómeno del populismo.

Cuando el único populismo que había en el panorama político era el populismo de izquierdas, de PODEMOS, era difícil sino imposible hacer un análisis objetivo del fenómeno del populismo que no se viera sesgado por las simpatías o antipatías que la izquierda despierte en el analista.

Tras la aparición de VOX, es posible descubrir que características tienen en común el populismo de izquierdas y derechas para comprender mejor las causas del fenómeno del populismo y poder así combatirlo e impedir que lleven a cabo una ajenda oculta tras el espectáculo del populismo.

¿Qué tienen en común las siguientes propuestas?

  • Salir de la OTAN
  • Expulsar a los inmigrantes
  • Nacionalizar la energía
  • Eliminar las autonomías
  • ETC
  1. Son soluciones sencillas y fáciles de entender a problemas complejos
  2. No son soluciones nuevas que surjen de un análisis serio y profundo del problema, sino que son ideas que han surgido sin reflexión entre la gente y llevan tiempo circulando sin reflexión entre la gente.
  3. Dichas soluciones abordan problemas para los cuales hay una masa de gente que considera que la clase política ignora conscientemente. Problemas que la gente considera importantes pero de los cuales la clase política no habla, y no quiere solucionar.

Respuesta hacia el populismo

Hablar de dichos problemas, proponer soluciones reales, y trabajar en su solución.

Continuando con los ejemplos:

Salir de la OTAN: El problema de la OTAN para una parte importante de la población es que considera que el uso que se le da a la OTAN es defender intereses económicos bajo excusas peregrinas e incoherentes. Hay personas que se sienten incómodas ante la idea de bombardear colegios para que alguna multinacional gane más dinero. Las armas de destrucción masiva no aparecen, los pueblos liberados terminan peor de lo que estaban, se destruyen democracias laicas para establecer dictaduras teocráticas, y se ignora el sufrimiento de aquellos que tienen la suerte de no vivir en una zona geoestratégica.

Expulsar a los inmigrantes: En algunas zonas existe un problema importante de seguridad ciudadana combinado con un problema importante de convivencia. Las estadísticas que reflejan (en términos relativos) que la inmigración comete más delitos, o que reciben más ayudas son ocultadas en los medios y los discursos políticos para no alimentar al monstruo de la xenofobia. Las políticas de integración basadas en el multiculturalismo parece que consisten en imponer al nacional la tolerancia de los rasgos identitarios y culturales del extranjero y la destrucción de los rasgos identitarios y culturales nacionales ante la intolerancia del extranjero hacia estos.

Nacionalizar la energía: La energía es un oligopolio en un sector estratégico que ofrece un servicio de primera necesidad, de modo que la ciudadanía y el estado son rehenes de los caprichos de un cartel. Los políticos no solo no hablan del tema, sino que son premiados con cargos directivos en un sistema inmoral de puertas giratorias.

Elimimar las autonomías: Parece que las autonomías son un nido de corrupción y nepotismo que sirven de plataforma de adoctrinamiento y manipulación para un nacionalismo rancio basado en el odio, y además de que se percibe que el estado incurre en duplicidades e ineficiencias, se ven también como la fuente de importantes diferencias entre los ciudadanos en derechos fundamentales que deberían ser iguales para todos.

Eso problemas, reales o imaginados, de los que se nutre el populismo están ahí y hay que abordarlos con seriedad, pues ignorarlos tratando de desviar la agenda pública al miedo a los nazis y a los comunistas no hará ni que desaparezcan esas inquietudes entre los votantes ni que cambien de idea, ya que verán claramente que se trata de más de lo mismo para continuar ignorando el problema.

Si bien es posible que llamar izquierda radical a podemos y extrema derecha a vox sirva para movilizar a los votantes de pp y psoe, no servirá para desmovilizar a los votantes de PODEMOS y VOX, pues ya han visto con sus propios ojos que unos no van a quemar iglesias y que los otros no van a quemar judios. Con respecto a los indecisos, puede relentizar momentáneamente su crecimiento pero no puede impedirlo, porque todos tenemos un amigo de PODEMOS y sabemos que no es un radical antisistema, y todos tenemos un amigo de VOX y sabemos que no es un nazi.

En la era de la hipercomunicación, tenemls que hablarle a la ciudadanía de aquellos problemas que le preocupan a la ciudadanía, en vez de tratar de que les preocupen los problemas que nosotros queramos.