Al cementerio de las promesas rotas
van con flores los idiotas
que, seducidos por la labia de la cornucopia,
vendieron barato, y caro pagaron con sangre propia
el ensueño lisérgico de un sueño ajeno.

Y el profeta da por bueno
que despues de metido, nada de lo prometido,
que se hace empresa al prometer...
Y prometer... Y prometer hasta meter.